Si llegaste hasta acá buscando info sobre guarderías para gatos en Bas, probablemente te esté pasando algo bastante humano: tenés que resolver una situación concreta (viaje, trabajo, mudanza, obra, imprevisto) y te preocupa que tu gato la pase mal.
Y hay una duda que aparece siempre, aunque no siempre se diga en voz alta: “¿Guardería es lo mismo que juntarlos con otros gatos?”
No. O al menos, no debería serlo.
Una guardería felina seria no funciona como “dejarlos sueltos y que se arreglen”. Funciona como un sistema: evaluación previa + modalidad adecuada + grupo compatible + integración gradual + supervisión real + plan B si no se adapta.
En este artículo te contamos cómo funciona una guardería para gatos bien armada y cómo trabajamos eso en Espacio Gatos (Chacarita, CABA), para que puedas decidir con tranquilidad.
En 1 minuto: cómo es una guardería felina “bien hecha”
Si querés entenderlo rápido, es esto:
- No se juntan al azar. Se arma un grupo por compatibilidad (energía, tolerancia social, historia, edad).
- No se integra de golpe. La llegada es gradual: primero observa/olfatea, después se decide el momento de contacto.
- No es “todo o nada”. Si no se adapta, se ajusta la dinámica: grupo más chico, separación o cambio de modalidad.
- Se mira lo importante. Comer, usar arenero, descansar, conducta. Eso define si la estadía está yendo bien.
- Tu gato no “tiene que hacerse sociable”. Tiene que poder estar estable y seguro.
1) Qué significa “guardería” en Espacio Gatos (y qué modalidades existen)
En Espacio Gatos trabajamos con modalidades porque no todos los gatos necesitan lo mismo.
En términos simples:
- Espacio Armónico: convivencia en grupos muy reducidos (2 a 4 gatos compatibles).
- Espacio Social: convivencia en grupos reducidos (5 a 10 gatos compatibles).
- Suite Individual: para gatos que necesitan bajo estímulo o manejo especial.
- Suite Puertas Abiertas (modalidad intermedia): una opción “puente” cuando conviene controlar recursos (comida, arenero, descanso) pero también permitir una integración gradual.
Esto es clave porque baja la presión de “si lo mando a guardería, tiene que convivir sí o sí”.
Acá no se trata de forzar: se trata de encontrar la modalidad que lo hace estar mejor.
2) Antes de la estadía: cómo se decide si conviene compartido (y con quién)
La convivencia segura no arranca el día que llega el gato. Arranca antes.
Evaluación previa: por qué importa
Cuando alguien pregunta “¿mi gato puede convivir con otros?”, la respuesta real no es un “sí/no” general. Depende de:
- Nivel de energía: un gato joven con ganas de juego puede estresar a un senior tranquilo (aunque ninguno sea “agresivo”).
- Tolerancia a la novedad: algunos se regulan rápido; otros se “cierran” varios días.
- Historia social real: convivió bien con otros gatos vs “nunca vio otro gato”.
- Cómo se vincula con humanos: en espacios compartidos es importante que la presencia del equipo no sea vivida como amenaza.
Por eso, antes de confirmar una estadía, se realiza una evaluación (por cuestionario y antecedentes) para definir la modalidad más adecuada y, si corresponde, el tipo de grupo.
3) “Cómo se arma un grupo” (y por qué no es solo “si se llevan bien”)
Muchos imaginan que la compatibilidad es como en una película: dos gatos se miran y “pegan onda”. En realidad, la compatibilidad suele ser más práctica.
Lo que suele pesar de verdad
- Ritmo: ¿es de jugar fuerte o de dormir tranquilo?
- Necesidad de control: ¿necesita su espacio o tolera compartir?
- Señales de estrés: ¿se apaga y se esconde? ¿o regula rápido?
- Recursos: comida, agua, areneros, lugares altos, refugios.
Una guardería bien armada trabaja para que el grupo tenga armonía de ritmo (no solo “que no se peleen”).
Porque el objetivo no es que “socialicen”. El objetivo es que estén tranquilos, coman, descansen y puedan transitar el espacio sin estar en alerta permanente.
Conocé nuestras
Suites individuales
4) Integración gradual: el punto más importante (y el más mal entendido)
La parte más sensible no es “el grupo”. Es el primer contacto.
Por eso, en Espacio Gatos la integración nunca es inmediata: al llegar, el gato puede pasar por una etapa de observación y regulación antes del contacto directo.
¿Cuánto dura esa etapa?
No se mide con reloj como una receta fija, pero suele ser variable: desde un primer acercamiento breve (minutos) hasta varias horas, e incluso más tiempo si el gato lo necesita.
La idea es simple: bajar intensidad.
¿Cuándo “sí” se integra?
No se integra por “pasaron X minutos”, sino por señales.
Los indicadores más claros de que un gato ha alcanzado cierto equilibrio en un entorno nuevo, suelen ser:
- empieza a comer (aunque sea de a poco),
- usa el arenero,
- baja la hipervigilancia (no está “duro” todo el tiempo),
- explora sin huir,
- y puede descansar.
Cuando eso aparece, el contacto con el grupo se vuelve mucho más seguro.
5) “Lo más normal es…” (para bajar ansiedad cuando es la primera vez)
En una guardería/hotel felino, hay conductas que son muy frecuentes al inicio y no significan “algo terrible”.
Lo más normal en la primera etapa es:
- esconderse o elegir un refugio las primeras horas,
- comer menos el primer día (o recién más tarde),
- observar mucho antes de interactuar,
- dormir más (el cuerpo regula estrés descansando),
- bufar o marcar distancia si otro gato se acerca demasiado rápido.
Lo importante es el conjunto: si está tímido pero se mantiene estable y de a poco empieza a comer y usar arenero, suele ser parte del proceso.
¿Cuándo sí es una alerta?
Cuando hay señales que no se negocian:
- falta total de apetito sostenida,
- decaimiento marcado,
- signos clínicos (vómitos repetidos, diarrea persistente),
- o un estrés que no baja aunque se ajuste el entorno.
Ahí se actúa y se ajusta el plan.
6) Qué pasa si no se adapta (la parte que más tranquilidad da)
Acá está lo que más cambia la experiencia: la convivencia no es un “todo o nada”.
En Espacio Gatos, si durante la estadía se detecta incomodidad o incompatibilidad, se ajusta la dinámica:
- separación,
- armado de grupos más chicos,
- reubicación,
- o cambio de modalidad.
Esto es clave porque saca presión: si el gato necesita más control del entorno, se acompaña hacia una modalidad más privada.
La modalidad “puente”: Suite Puertas Abiertas
Una alternativa intermedia (cuando no querés ir directo a “todo suite” pero tampoco forzar convivencia) es la modalidad mixta, donde se controla comida/arenero/descanso y se permite integración gradual según señales.
7) Requisitos sanitarios: por qué existen (y cuáles pedimos en Espacio Gatos)
Esto suele vivirse como trámite, pero en guardería con convivencia es una medida de cuidado del grupo.
En Espacio Gatos, en líneas generales:
- Para modalidades compartidas (Espacio Social, Espacio Armónico y Suite Puertas Abiertas) se solicitan vacunas al día (por ejemplo, Triple Felina y Rabia) y resultado negativo de VIF/ViLeF (según modalidad: PCR o test rápido).
- También se pide antiparasitario externo (pipeta) previo al ingreso, con comprobante.
- Desparasitación internal o Análisis de Materia Fecal negativo
Importante: si te falta algo, lo mejor es hablarlo con tiempo. En la mayoría de los casos se puede organizar y coordinar.
8) Cómo podés ayudar vos (sin sobre-controlar)
Hay tutores que, por ansiedad, quieren “dejar todo perfecto”. En gatos, lo perfecto suele ser lo simple.
Ayuda mucho que nos cuentes:
- cómo es con extraños,
- si alguna vez convivió con otro gato (y cómo le fue),
- si se asusta fácil,
- cómo come,
- y si usa arenero de alguna forma particular.
Y en cuanto a lo físico, suele ayudar:
- traer su alimento habitual,
- indicar bien la rutina,
- y (si el protocolo lo permite) algún objeto familiar (mantita/juguete).


Preguntas frecuentes (FAQ)
Puede, pero no se asume que “va a andar bárbaro” solo por esperanza. En esos casos suele recomendarse modalidad que permita integración gradual y plan B si no se regula.
Sí. Un bufido puntual o un manotazo corto puede ser parte de negociar distancia. Lo que no se deja escalar es persecución insistente, bloqueo de recursos o estrés sostenido.
Se separa y se ajusta el manejo. En Espacio Gatos eso puede implicar cambiar de grupo o de modalidad.
Por personalidad + historia social + sensibilidad al cambio. Si es tímido o sensible, suele convenir más control de estímulo (suite individual). Si es sociable con gatos y humanos, puede ir bien compartido con grupo compatible.
En Espacio Gatos se trabaja con actualizaciones por WhatsApp (con fotos/videos) y supervisión 24/7, especialmente útil en los primeros días de adaptación.
Si estás buscando guardería para gatos en CABA y no sabés qué modalidad elegir, lo más simple es esto:
- fechas,
- edad,
- si convivió con otros gatos,
- si es tímido/sociable,
- y si tiene dieta o medicación.
Con esa info te recomendamos la modalidad más adecuada (Social, Armónico, Puertas Abiertas o suite individual).




